Primero, una apuesta naval
La Entente quiere abrir una ruta marítima hacia Rusia y amenazar Constantinopla. Del 19 de febrero al 17 de marzo, sus bombardeos y operaciones de dragado progresan poco. El 18 de marzo, las minas —entre ellas la línea tendida por el Nusret en la bahía de Erenköy— y el fuego de los fuertes interrumpen el intento de paso. Sin embargo, el éxito defensivo no revela a los otomanos dónde podría producirse una operación terrestre.
