Las victorias inglesas
Crécy, Calais y Poitiers muestran la eficacia de un ejército que combina arqueros, posiciones defensivas y movilidad operacional, pero las ganancias territoriales siguen siendo costosas de mantener.
Conflicto
Una guerra discontinua en la que el ejército debe seguir la fiscalidad, las plazas y las alianzas
Historia militar
La Guerra de los Cien Años no es una línea de frente continua, sino una sucesión de campañas, treguas y crisis dinásticas. Los ingleses aprovechan el arco largo, las cabalgadas y las plazas portuarias; los franceses aprenden a evitar ciertas batallas, a recuperar las fortalezas y a hacer de la fiscalidad un instrumento de reconquista.
Crécy, Calais y Poitiers muestran la eficacia de un ejército que combina arqueros, posiciones defensivas y movilidad operacional, pero las ganancias territoriales siguen siendo costosas de mantener.
Carlos V y sus capitanes priorizan los asedios, el hostigamiento y la recuperación metódica de las plazas. Las grandes cabalgadas inglesas aportan botín sin producir siempre una decisión política.
Después de Azincourt, la monarquía inglesa obtiene ventajas dinásticas; después, la resistencia francesa y la artillería recuperan gradualmente el terreno hasta la pérdida de casi todas las posesiones continentales.
Explorar
Historia militar
Relatos de corte y de batallas, valiosos pero marcados por las perspectivas nobiliarias.
Cronología política, campañas, finanzas y evolución de las relaciones de fuerza.
Azincourt, ejércitos, fuentes y límites de los relatos de superioridad numérica.