De las revueltas jonias a las campañas de una coalición convertida en imperio marítimo
Historia militar
El problema estratégico
Las guerras médicas no forman una campaña continua entre dos bloques inmutables. Comienzan con la revuelta de ciudades griegas ya integradas en el Imperio persa y se extienden después por el Egeo y la Grecia continental. Las coaliciones cambian, y también sus objetivos: tras las invasiones de Darío y Jerjes, Atenas lleva la guerra hacia el este y transforma gradualmente una alianza naval en instrumento de poder.
La revuelta jónica y la primera expedición
La revuelta de Mileto y de varias ciudades jonias provoca una respuesta persa por mar y tierra. En 490, Hipias guía la expedición hacia Maratón, una llanura que Heródoto describe como favorable para los caballos; los atenienses abandonan entonces la ciudad para cerrar el paso, sin haber elegido ellos mismos el lugar del desembarco.
La invasión de Jerjes
Jerjes cruza el Helesponto con un ejército y una flota cuyos totales antiguos no pueden adoptarse como recuentos modernos. Las Termópilas no detienen el avance. En Salamina, la elección del lugar y la frágil cohesión de la coalición naval se convierten en cuestiones decisivas antes del combate.
La contraofensiva griega
Después de Platea y Mícala, las operaciones se desplazan hacia el Egeo, Chipre y Egipto. La liga cuyo tesoro se encuentra primero en Delos pasa bajo dirección ateniense. Las hostilidades se espacian hacia mediados de siglo; la existencia, la fecha y los términos exactos de una «paz de Calias» en torno a 449 siguen siendo objeto de debate.